La amistad es una cuestión de fe

La amistad es una cuestión de fe

Es desde siempre que la amistad es una cuestión de fe. Fe en aquella persona que dice ser tu amigo/a. Una apuesta donde te juegas tu autoestima, tus valores y creencias, tu dignidad y tu alegría. Una puesta a ciegas que realizarás varias veces en tu vida si quieres ser párticipe de ella porque si optas por no confiar en nadie, será como morir en vida.

Las relaciones sociales constituyen el 90 % de nuestra felicidad, así que vive y haz amigos, equivócate mil veces porque puede que te quedes sin amigos, pero seguirás siendo tu.

Vamos a poner un ejemplo para que veáis como la amistad es cuestión de fe.

Pongamos que conocemos a alguien, un posible amigo/a. Nosotros llevamos una piruleta, somos nosotros con nuestra piruleta. La piruleta significa aquello que podemos ofrecer material o no. Ejemplos: entradas para ir a ver el Barça, ayudamos en temas de informática, entradas gratis a la disco, somos buenos aconsejando… En fin..la piruleta va cargada de parte de nuestra persona y ciertos intereses por los que nos querrán conocer y ser nuestros amigos.

Bien…seguimos allí con nuestra piruleta y hacemos lo que se dice un amigo/a del alma. Él o ella siempre mira nuestra piruleta, pero está allí, incondicionalmente, porque supuestamente le interesa todo el bloque: nosotros y la piruleta.

Puede quitarnos la piruleta y largarse, conocer a otra piruleta o puede que se la quede mirando el resto de su vida. La cuestión aquí es que no vamos a poder saber nunca que pasará, así que o tenemos fe o no tendremos amigos.

Pongamos que se larga y se lleva nuestra piruleta o que conoce a otro/a con una piruleta mejor. Supongo que nos preguntaremos: ¿Por qué? ¿Qué he hecho mal?

Pero la pregunta que deberíamos hacernos no es ésta, jamás debería de existir y si existiera ya sabes cual es la respuesta: “porque nunca fue tu amigo”. Lo mismo ya ha conseguido lo que quería de ti y por eso se ha ido, o lo que es más triste, se ha cansado de esperar que le des tu piruleta. La cuestión es que tu no eras suficiente para él/ella y, desde luego, que él o ella menos lo era para ti.

La decepción, la agresión contra tu autoestima contra tus valores y creencias se las ha llevado, pero no se te han llevado a ti y lo que es más curioso, no has perdido nada, es él o ella quien te ha perdido a ti. Porque tu no te has llevado su piruleta ni te has ido a buscar otra. Te has quedado, has hablado, has discutido y te has dejado la piel por esa amistad y quien no lo hace por ti, sencillamente… que se busque otra piruleta.

Mantener tus valores te hace libre de culpabilidad porque si lo has intentado todo y no te quieren. Si has tenido fe y se han largado con tu piruleta…
El privilegio de quedarse contigo sólo lo vivirán unos pocos y NO es cuestión de fe creer que serán los mejores, porque SEGURO que son los mejores, independientemente del sabor de tu piruleta.

Los amigos se crean para cubrir intereses propios, pero los que se quedan, se quedan por ti porque hay una valoración global de tu persona, no sólo por las necesidades que les puedas cubrir.

La amistad es cuestión de fe
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