El poder de la publicidad

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El poder de la publicidad puede llegar a cambiar las cosas. Por eso, este pasado viernes en la charla que realicé sobre “Identidad sexual y violencia de género” hicimos especial hincapié en aquella publicidad que no tiene ningún sentido.

Esta semana una amiga me enviaba un cartel que puse en la charla y critiqué. Lo había visto tachado y ponía: “Papá hazlo por nosotros, no maltrates”.

Para entender la violencia de género se debe entender el correlato romántico que existe alrededor de ésta y la anulación que existe de la percepción de la mujer. Es por ello, que pretender que sea la propia mujer la que reaccione es hasta incluso una aberración puesto que es casi imposible que lo haga. Necesita del apoyo familiar y social, este último bastante complicado de conseguir, ya que no existe una comprensión del problema.

Esta invisibilidad junto a la falta de percepción hace que la víctima no se pueda plantear el problema de manera objetiva. La anulación de su personalidad impide hacer un juicio de valores.

Los eslogans deberían ir dirigidos a la población en general o al agresor en todo caso. Que vayan dirigidos a la propia mujer deja ver que estamos frente a una sociedad que aunque parezca que se solidariza no ha entendido absolutamente nada. No ha entendido absolutamente nada si espera a que la mujer maltratada reaccione por si sola.

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